Partiendo de la premisa de que los dientes no deben moverse, una de las variables a tener en cuenta a la hora de estudiar este problema bucodental es la edad. En los niños el movimiento de una pieza dental es algo totalmente natural durante el periodo de cambio de los dientes de leche a los dientes definitivos. A pesar de esa circunstancia, es recomendable acudir a consulta con el odontopediatra porque ese movimiento también puede ser provocado por procesos infecciosos, caries profundas o traumatismo.

El caso de los adultos es diferente. Es importante saber que los dientes no están soldados directamente al hueso, lo que permite realizar tratamientos para mover los dientes en malposiciones con tratamientos de ortodoncia.

El mecanismo de sujeción de los dientes con el hueso es a través del ligamento periodontal,  un tejido conectivo blando muy vascularizado formado por diversos tipo de fibras coLigamento periodontallágenas,  que rodea a la raíz del diente, uniendo al cemento radicular con el hueso alveolar, y tiene un espesor de décimas de milímetro.

Cuando se produce un ensanchamiento  de este ligamento, puede producirse un aumento de movilidad de la pieza dental, algo habitual en dientes que tienen una mayor fricción con las piezas próximas. En ese caso no es una situación preocupante porque no hay una pérdida de inserción del diente en el hueso y en cuanto remita ese ensanchamiento el diente dejará de moverse.

Lo que sí debe se un motivo de preocupación son los movimientos provocados por una pérdida de inserción en el hueso, los cuales pueden deberse a:

  • Enfermedad periodontal
  • Procesos infecciosos periapicales extensos (los que se producen por infecciones del diente originadas por caries, traumatismos, desgastes importantes de las piezas…)
  • Empaquetamiento de comida
  • Otros motivos como reabsorciones de las raíces. En este caso no hay perdida de hueso pero si del anclaje de la raíz en el hueso por disminución del largo de esta; suelen deberse a tratamientos de ortodoncia o a traumatismos dentales.

La mejor opción, tanto por  tranquilidad como por su seguridad y salud bucodental, es acudir a su odontológo cuando note que una pieza dental se mueve. El especialista determinará si es una circunstancia normal o hay otro problema que es necesario tratar.

Mientras no se acude al especialista es aconsejable extremar la higiene bucodental y evitar el consumo de alimentos de difícil masticación.

Recuerda que una visita a tiempo, evita problemas de más complejidad.