¿Qué es la fibromialgia?

Los pacientes con fibromialgia presentan un mayor riesgo de desarrollar realacionadas con la salud bucal. Directamente la fibromialgia no genera problemas dentales pero sí puede desencadenar complicaciones.

Se trata de una enfermedad crónica caracterizada por dolor musculoesquelético generalizado de tipo neurogénico, producido en el sistema nervioso central, que genera percepciones de dolor inusuales que no se explican por ninguna alteración orgánica.

El paciente con fibromialgia presenta una amplia sintomatología que condiciona mucho tanto sus actividades de la vida diaria como su actividad profesional. Así, es muy frecuente que una persona que sufre fibromialgia explique que se siente cansada, que le cuesta concentrarse, que duerme mal, que anímicamente está afectada, que se contractura con frecuencia y que le molestan la luz, los ruidos, el frío y según qué olores. Igualmente, cuando se refiere a su salud intestinal, es normal que relate alteraciones del ritmo deposicional, en las que el estreñimiento se intercale con episodios de diarrea sin ningún motivo aparente que justifique ni una cosa ni la otra. Pero los intestinos no son la única parte del aparato digestivo que se altera en la fibromialgia: la cavidad bucal también suele verse afectada en la mayoría de las personas afectadas.

Alteraciones bucales frecuentes en pacientes con fibromialgia

La boca seca o xerostomía, en muchos casos relacionada con los medicamentos utilizados para el control de la enfermedad, está presente en casi todos los pacientes con fibromialgia, y, si no se toman medidas oportunas para mejorarla, usando productos que hidraten la cavidad bucal y que favorezcan la producción natural de saliva, puede ocasionar dificultad para hablar, masticar y tragar (disfagia); puede provocar alteraciones del gusto (disgeusia), y puede aumentar la susceptibilidad a las infecciones y favorecer la aparición de  candidiasis secundaria y/o caries. 

El síndrome de boca ardiente o glosodinia, que se explica como una sensación de quemazón y dolor de la mucosa oral, principalmente de la lengua, también afecta con mayor frecuencia a las personas que padecen fibromialgia respecto la población sin esta enfermedad reumatológica de base.

El bruxismo, término con el que se conoce el apretar y rechinar de los dientes, es otra manifestación clínica de la fibromialgia, y su origen se relaciona con el estrés, el trastorno del sueño y el uso de ciertos fármacos. El dolor orofacial, la disfunción de la articulación temporomandibular y la hipersensibilidad dental a las temperaturas extremas y a los alimentos dulces son algunas de las consecuencias que provoca este hábito involuntario.

Por todo lo dicho, una alimentación saludable, en la que se eviten las bebidas y los alimentos ácidos y azucarados; una técnica de cepillado correcta, y las revisiones periódicas con el especialista, para que instaure los tratamientos oportunos e indique los productos necesarios en función de la clínica (humectantes, estimulantes de la producción de saliva, desinfectantes, selladores, etc.), serán tres pilares clave para garantizar una buena salud bucodental, para frenar las manifestaciones orales de la fibromialgia y para conseguir mejorar la calidad de las personas que padecen esta enfermedad. 

Como recomendación, quienes usan prótesis dentales, tienen que mantenerlas en buen estado y es importante que todos los pacientes visiten al odontólogo con regularidad. Mantente hidratado y bebe agua durante todo el día, mastica chicle sin azúcar o chupa caramelos macizos sin azúcar.

Sin duda la recomendación más importante es que si presentas alguno de los problemas anteriores acudas con tu médico e intensifiques el cuidado de tus salud bucodental. Por supuesto, es importante que informes a tu dentista de que padeces fibromialgia.