El 18 de junio de 2009 se hacía público que el fichaje, por parte del Milán, del jugador de futbol del Oporto, el francés Aly Cissokho, no se realizaría tras encontrarle, durante un examen médico, un problema dentario, más concretamente una maloclusión. Según los expertos en Odontología Deportiva, esta alteración bucodental caracterizada por el contacto irregular de los dientes del maxilar superior con los del inferior, puede provocar en el jugador consecuencias de naturaleza ósea y muscular sobre la columna vertebral y pubalgia fruto de una mala postura corporal.

Este no es el único caso similar en el mundo del futbol que demuestra la cada vez más documentada científicamente relación directa entre la salud bucodental y el rendimiento deportivo.

La Odontología Deportiva es una disciplina relativamente novedosa encargada del control, la prevención y el tratamiento de las  lesiones orofaciales, manifestaciones y enfermedades bucodentales relacionadas con el deportista, y centrada en el estudio de cómo a través del cuidado oral es posible una práctica deportiva más segura y competitiva.

La Odontología Aplicada al Deporte en España es una especialidad con un alto grado de desconocimiento, debido, en parte, a que son muchos los que también ignoran la retroalimentación existente entre la salud bucodental y el rendimiento deportivo. Pero la realidad, y así lo han confirmado diferentes estudios científicos, es que el deporte puede favorecer la aparición de problemas bucodentales y estos pueden afectar negativamente el rendimiento deportivo.

En este sentido, la Sociedad Española de Odontología Deportiva (SEOD), con poco más de 15 años de historia, advierte que “tanto la configuración de la boca como la higiene bucodental influyen directamente en el rendimiento de un deportista, con efectos como dolores de cabeza, fracturas de mandíbula, enfermedades cardiacas (endocarditis), trastornos digestivos, osteopatía y problemas musculares.”

Por ello, desde el Centro Dental Lucía Diéguez  hacemos un seguimiento especial a todos los deportistas que confían en nosotros para el cuidado de su salud oral y les insistimos en que tengan especial cuidado con:

  1. La aparición de caries: si mientras se hace deporte se respira por la boca, ésta se seca produciendo menos saliva, lo que favorece la aparición de sarro y caries. Además, hay que tener en cuenta que los deportistas suelen seguir dietas ricas en carbohidratos y bebidas azucaradas, lo cual aún incrementa más el riesgo de padecer enfermedades bucodentales. Para evitarlo es fundamental una buena hidratación.

      2. Las bebidas isotónicas, que pueden llegar a erosionar los dientes debido a su contenido en ácido cítrico, un aditivo capaz de producir hipersensibilidad dental e incluso caries según un estudio realizado por la Universidad de Nueva York, si se usan de forma prolongada… Si se consume este tipo de bebidas es importante lavarse los dientes media hora después de tomarlas.

      3. Mala oclusión: puede provocar dolores de espalda, algo que no solo sucede en deportistas sino también en un elevado porcentaje de la población. En estos casos, suele ser necesario valorar la posibilidad de que el deportista se someta a un tratamiento de ortodoncia.

      4. Apretar con intensidad los dientes mientras se hace ejercicio puede dañar el esmalte. Acortar la duración del ejercicio, sino eres un profesional y estudiar la necesidad de usar férulas de descarga, pueden ser la solución.

      5. La enfermedad de las encías: las bacterias que las provocan circulan por la sangre, extendiéndose por todo el cuerpo y provocando sensación de fatiga, dolores articulares e incluso desgarros musculares. Además, la placa bacteriana es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares ya que dichas bacterias al entrar en contacto con el flujo sanguíneo puede dar pie a la formación de coágulos y causarnos un problema cardiaco.

 No hay duda de que la salud bucodental condiciona la puesta a punto de un deportista y que se encuentre en condiciones óptimas para lograr su mejor marca. Sin embargo uno de los mayores desafíos que plantea esta relación, es que el deportista no suele relacionar sus molestias o la bajada de su rendimiento con los problemas bucodentales, arrastrándolos incluso durante años, aunque sí es cierto que cada vez más entrenadores lo tienen presente.