¿A quién no le gusta tener unos dientes blancos? Cada vez nos preocupamos más por la estética de nuestra sonrisa; por tener unos dientes alineados y blancos. Parece que hemos comprendido que tener una sonrisa bonita nos reporta importantes ventajas emocionales, sociales e incluso laborales, y que no es solo una cuestión de estética sino también de salud. Pero si bien cuidar nuestra salud oral es importante, no debemos caer en los extremos; la obsesión por tener unos dientes totalmente blancos se ha convertido, en algunos casos, en una enfermedad: blancorexia.

¿Por qué no tengo los dientes blancos?

Tener unos dientes amarillos provoca que nos avergoncemos de sonreír e incluso evitemos esta acción que científicamente está demostrado mejora nuestro bienestar y nuestra salud. Tener unos dientes amarillentos no siempre es sinónimo de una despreocupación por el cuidado bucal o falta de higiene dental, existen factores como la calidad de la saliva, la genética, o la ingesta de algunos medicamentos que pueden condicionar el color de las piezas dentales. En la mayoría de los casos los dientes amarillos pueden evitarse adoptado hábitos saludables como seguir una dieta sana y equilibrada y abandonar hábitos nocivos como el tabaco.

Lo bueno es que, en la actualidad, existen diferentes tratamientos, que nos pueden ayudar a mejorar este problema y lucir unos diente blancos (cuando nos referimos a dientes blancos, lo hacemos a un tono blanquecino natural sin caer en la exageración que lleve a lucir una sonrisa poco natural). Son tratamientos de estética dental como son los blanqueamientos dentales o la colocación de carillas dentales. Ambos tratamientos ayudan a mejorar la estética de la sonrisa y, por consiguiente, la estética facial. La elección de uno u otro dependerá siempre de las características particulares del paciente y de su salud bucal y general.

¿En qué consiste un blanqueamiento dental?

Los tratamientos de blanqueamiento dental se basan en la aplicación de productos químicos sobre la superficie del diente provocando un proceso de oxidación que genera un aclaramiento del tono de las piezas dentales.

Este tratamiento debe ser realizado siempre por un dentista, ya que de no realizarse correctamente pueden provocarse resultados no deseados como abrasiones, daños en las encías… En Centro Dental Lucía Diéguez, clínica dental situada en Ourense, nuestros odontólogos e higienistas supervisan al máximo este tipo de tratamientos para garantizar la seguridad del paciente y el éxito del tratamiento.

En algunos casos el odontólogo puede no recomendar al paciente la realización de un blanqueamiento dental por diversas razones: esmalte poco denso, enfermedad periodontal, caries, sensibillidad dental… Por ello cada caso debe ser siempre valorado por el especialista.

Carillas dentales: ¿qué son y cómo se colocan?

La colocación de carillas dentales es un tratamiento de estética dental que consiste en la colocación de láminas de porcelana muy finas que se sitúan en la cara frontal del diente. No solo puede ayudar a mejorar el tono de los dientes, y por tanto la estética de la sonrisa, sino que está pensado para corregir otros problemas bucales sobre todo relacionados con la forma de los dientes.

La principal ventaja de las carillas dentales es su buen resultado, ya que gracias a materiales como el composite o las carillas ultrafinas de e-max no se necesita tallar el diente. Además, siempre que se sigan las recomendaciones de cuidado del odontólogo y los higienistas dentales, las carillas dentales son muy resistentes por lo que tienen una larga duración en el tiempo.

En conclusión

La mejor opción para tener unos dientes blancos (de un tono natural) es la prevención, seguir una dieta sana y equilibrada, no fumar, no abusar de bebidas alcohólicas u otras como el café que pueden provocar manchas en las piezas dentales, realizar siempre una higiene bucal óptima y visitar con frecuencia al dentista. Pero en casos en los que la prevención no sea necesario existen tratamientos de estética dental que nos pueden devolver las ganas de sonreír. ¡Consúltanos!